El menguado Jerez

En una de mis aventuras investigadoras sobre los periódicos jerezanos, recuerdo que, a principios del siglo XIX, en el Correo de Xerez, aparecía una interesante descripción sobre los términos del municipio jerezano. El periódico es de 1801 y tiene gran importancia porque fue el primero de la historia del periodismo jerezano.

Pues bien, la cita dice lo siguiente: "Jerez tiene un dilatado término, tan grande que no creo que haya en España un término como éste. Desde el término de Sanlúcar hasta Villa de Cortes, 14 leguas de longitud. Y desde el término de Alcalá hasta la división de Arcos, 7 leguas. Todo esto compartido en 281.047 aranzadas, de la forma siguiente: de viñas, 8.245 aranzadas; de olivares, 17.969 aranzadas; de siembra, 14.078; de pasto 26.601; de huertas, 403; de arboleda 217; de pinar, 161; de sanzar, 40; de cañaveral 12; de bellotas, 27.520; de baldíos y realengos 64.570; de tierra infructífera, 5.272 aranzadas". Hay que recordar que la legua tiene 5.572 metros.

Siguiendo al periodista del Correo de Xerez, el municipio jerezano tendría 3.043 kilómetros cuadrados a principios del siglo XIX. La provincia de Cádiz tal como fue configurada desde el siglo XVIII, tiene 7.394 kilómetros cuadrados. Es decir, el municipio jerezano ocupaba casi la mitad de toda la provincia, con una población diseminada por toda su geografía y casi con las mismas responsabilidades que si fuera cabeza de provincia. Eso a Cádiz nunca le hizo mucha gracia.

En el siglo XX, Jerez tiene, aproximadamente, 1.500 kilómetros cuadrados. Esto significa que en un siglo Jerez ha perdido la mitad de su término, dando origen a varios municipios. El último ha sido San José del Valle a final del siglo XX. Pero, en lontananza, se vislumbran otros intentos de segregación, que seguirán menguando al que fuera municipio más grande de España. El ciudadano se pregunta: ¿a quién corresponde aprobar esas segregaciones? ¿Cuáles han sido las causas de esas desmembraciones? ¿Por qué sus mandatarios no han sabido defender su unidad geográfica? ¿Qué intereses políticos han permitido esos expolios? ¿Quién está empeñado en que Jerez sea menguado?

Todo el mundo sabe que las segregaciones tienen su origen en la Diputación Provincial, aunque la última palabra la tenga actualmente la Junta de Andalucía y el Gobierno Central. Sin embargo, los intentos de segregación han prosperado cuando el gobierno de la entidad o población menor, que pide la segregación, tiene los mismos colores que la mayoría de los que gobiernan en la Diputación o en la Junta de Andalucía. Y más aún, si el gobierno matriz es de color distinto al del gobierno expoliado y puede socavar su prestigio.

Está claro que una de las causas demagógicas más incitantes, para la desmembración de un municipio, ha sido siempre la aportación de un aumento inflado de población y las afirmaciones de sus ediles de que el bienestar, el trabajo y los servicios experimentarán inmediatamente un auge mayor que el que viene disfrutando. Al poco tiempo, los vecinos se percatan de que eso no sólo no es así, sino que en ciertos aspectos han sufrido mermas insospechadas en su bienestar, en el trabajo y en los servicios. Es curioso observar que, después de una segregación, los ciudadanos no suelen votar al partido que la ha realizado.

En cuanto a los intereses políticos que animan e incitan a la desmembración, no hay que ser muy despejado para darse cuenta de cuáles pueden ser las razones políticas que se ocultan. Y está claro que la desmembración acusa una debilidad por parte del Ayuntamiento matriz, incapaz de haber frenado esos intentos con realizaciones sociales y servicios eficaces que convenzan a los ciudadanos afectado.

Juan Leiva