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Diario de un jubilata
"No estoy dispuesto a tolerar que se meta nadie contramano, así que lo
siento muy de veras compañeros de Viva Cádiz. Ustedes, famosos por el
asedio francés, no saben dónde se han metido. Ni mijita, ni tanto así,
de la graná ni un grano y hasta ahí podíamos llegar. Sí ya sé que otrora
vuestras mozas se aderezan los tirabuzones con pólvora. Pero, repito,
con esta historia estoy dispuesto a llamar a capítulo a los
garrochistas de Bailén o hasta a los también justamente aguerridos lanceros de
Villaviciosa. ¿Está claro? Pues eso.
Se está brujuleando para que el aeropuerto de Jerez cambie de nombre,
quieren llamarlo de Cádiz-Jerez, de la Bahía de Cádiz, de la provincia
de Cádiz o simplemente de Cádiz. La idea salió de los colegas, mire
usted que guasa, y -por razones del querer- la cosa está en discusión entre
diputados provinciales y otros estamentos cercanos a los socialistas
(añadiré que al PP de Teo le gusta la cosa tela); el argumento se basa
en la necesidad de no desnortar al turismo y, cómo el destino
privilegiado es Cádiz y la costa, hay que rebautizar el aeródromo quitándole eso
tan desconocido y poco apetecible como es el nombre Jerez.
De Cádiz,además de los tres milenios largos desde su fundación, sólo
constan los vestigios fenicios, su valentía con los franceses, que es una
ciudad marinera importante donde atracan barcos enormes y el vaporcito
de El Puerto, que es mundialmente famosa por sus Carnavales y que es
ciudad captadora de voluntades. Todo el que pasa el puente acaba
enamorado de ella. Ah, y que no consiente que se discuta su indiscutible
capitalidad.
Perfecto, pero (siempre los peros) ¿alguien con sentido del ridículo
-perdón otra vez, compañeros- puede poner en duda la enorme calidad, el
potencial increíble de la marca Jerez? ¿Qué dice de esto Antonio Arcas?
¿Y nuestros munícipes con su regidora al frente? No pregunto qué opina
Gonzalez Cabañas porque son públicos sus afectos. Dicen que el que
calla otorga. A lo peor piensan que no hay que contestar a disparates, pero
yo digo que, al la menor insinuación pública y a las manifestaciones
en los medios capitalinos de responsables políticos, no se puede hacer
oídos sordos. Y eso está pasando. Yo propongo que al tener a tiro de
piedra el mar se rebautice la mancomunidad de municipios, la diputación,
la bahía, el puerto y la costa con el nombre de Jerez. Así de fácil.
Todo: Jerez, y ya nadie se equivocará cuándo vaya a coger un avión de bajo
coste por ejemplo en Estocolmo. Aunque el guiri de vuelos baratos y
mochila se evidentemente poco ilustrado acabará aterrizando en Jerez.
Fijo.
Me da la impresión que, como se acercan elecciones, el tema quedará
ahí, paradito, pero no quepa duda que en pasando las votaciones los
intrigantes volverán como las golondrinas de Bécquer. Pues que se anden con
cuidado que no tienen ni idea de los que son unos jubilatas cabreados y
cargaditos de razón. Nuestro aeropuerto, sólo y siempre: de Jerez. Y si
se empeñan en la sinrazón aquí está el tío para coger una pancarta y
darle la matraca a quién sea y dónde sea. Pero es seguro que no iría
sólo, eso lo tengo claro.
Así que vamos a dejarnos de coñas marineras y tengamos la fiesta en
paz."
José Francisco Sánchez