comunicado
El valor de las ideas y soluciones propias
11/06/2010
Cuando un comercio de una ciudad reclama el derecho a trabajar dignamente y en iguales condiciones que las grandes superficies y, a la vez, denuncian públicamente que los resultados comerciales son muy negativos, no basta con echarse a la calle y pedir una solución.
Estamos en nuestro término municipal acostumbrados a que, desde todos los foros y empresas públicas y privadas, se pidan soluciones, ayudas y subvenciones a los entes públicos por el simple hecho de existir. Esa cultura de clientelismo político basado en el tradicional caciquismo andaluz que ha llevado a canjear votos por ayudas debe terminar en nuestro término.
Todos nos estamos acostumbrando, acomodando y conformando con pedir soluciones a otros y, sólo en el último e hipotético caso de que aquella no exista, promover por nosotros mismos una solución al conflicto en que nos encontramos inmiscuidos.
Cuando los comerciantes de la calle larga se encadenaron para evitar que el Ayuntamiento peatonalizara la vía no aportó nadie un estudio en contra de la medida, una solución viable y justificada de lo que supondría para sus negocios. Cuando se cambió el trazado de los autobuses urbanos a traves de la calle Porvera casi todos los comerciantes negaron la medida sólo por simples suposiciones sin más respaldo que las certezas y denuncias de futuros rendimientos perdidos. Incluso, cuando los comerciantes de calle Honda se negaban a que el tranvía transitara por su calle, no promovieron un informe de análisis de pérdidas o ganancias con aquella medida sino, muy por el contrario, un informe jurídico sobre la posibilidad de impugnar jurídicamente dicho trazado.
No basta en Andalucía con supersticiones, el conformismo sin riesgo, las quejas y denuncias a través de los periódicos. La imagen de la manifestación de Asunico, los vendedores del Mercado Central de Abastos, el Zoco de Artesanía y Nuevo Centro, y respaldados por Solidaridad y la totalidad de los partidos políticos no dejó de ser la evidencia de ello. Evidencia de falta de trabajo en buscar por sí las soluciones. De presentar propuestas alternativas al trabajo (mucho o muy poco) que esté realizando el Ayuntamiento. De aportar y no de rajar o quejar. De construir y no justificar. De la crítica constructiva, que buena falta hace.
Es ejemplificativo que ninguno de los partidos políticos que se adhirieron a la manifestación presentaran un cúmulo de medidas, un grupo de iniciativas o propuestas de viavilidad de equiparación de condiciones con los centros comerciales del extrarradio. Y es ejemplo de la falta de trabajo que debe llevar cualquier tipo de reclamación o queja. Más grave si cabe en caso de los políticos de la ciudad que es para lo único que se les paga sus costosas nóminas. Sólo tienen críticas y excusas. Justificaciones políticas sin más valor que simples redacciones compuestas en tres minutos.
Ahora más que nunca, Jerez debe construir una ciudad y un término municipal. Los andamios de lo que fue este lustro atrás se han venido abajo. Hoy más que nunca debemos reclamar soluciones aportando las nuestras. Y para llegar al éxito de nuestra meta que no es otro que el de crear los pilares de una economía fuerte, tener claro la dirección económica y conseguir una ciudadanía solidaria, debemos darnos cuenta de la necesidad de esforzarnos diariamente, de aportar nuestro trabajo, para ser el ejemplo del resto y no de iniciar batallas imposibles, con escudos de justificaciones y espadas de silencio, por muy dignos y justificados sean los problemas.
La pancarta que presidía la manifestación de Asunico y que portaban todos los políticos fotogénicos (salvo PSOE) era "¡Soluciones ya!". Quizá hubiese sido mejor haber presentado en Consistorio una propuesta motivada de las soluciones propias a dicho problema. Porque la solución más acertada es la aporta uno mismo. Y es preferible equivocarse uno mismo que pedir cuentas de los errores a otros. Porque una queja debe conllevar nuestra propia solución. Y de eso se trata. De aportar todos una solución y no una queja.
